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Readaptación Isquios & Motor Imagery


¿Es posible incrementar la fuerza excéntrica de los músculos flexores de rodilla únicamente a través de la 'observación de la acción' y la 'imaginería motora'?

La respuesta podría ser de vital importancia ya que puede ayudar a disminuir parte de los efectos adversos derivados de la inmovilización (o disminución de la actividad) después de sufrir una lesión en la musculatura isquiotibial. Uno de los principales efectos negativos es el déficit evidente que se produce en la generación fuerza excéntrica, concéntrica e isométrica de alrededor del 47% [1] observada después de 3 semanas de inmovilización, además de las posibles 'maladaptaciones' que se pueden producir en diferentes niveles del sistema nervioso y a nivel estructural (músculo y tejido conectivo).

Es lógico que durante el proceso de recuperación y, principalmente, en las primeras fases se debe reducir considerablemente la cantidad de estrés generado en la musculatura implicada. Esta situación hace que sea realmente complicado plantear ejercicios que eviten esta pérdida de fuerza, haciendo que se incremente el tiempo necesario para el retorno a la competición.

Si somos conscientes de que la déficit de fuerza viene derivado tanto de cambios producidos en la parte 'neurológica' como en la parte 'estructural', ¿sería posible minimizar los 'déficits neurológicos' a través del entrenamiento visual y la imaginería?

Se sabe que con 'motor imagery' es posible incrementar la fuerza isométrica sin generar una fatiga neuromuscular añadida (2-6), por tanto, podría ser interesante utilizarla como complemento al entrenamiento físico o como alternativa a éste durante fases de inmovilización [7–9]. Como dicen los autores de esta investigación, las ventajas de utilizar 'motor imagery' en estas fases de recuperación son claras: por un lado "no sobrecarga los tejidos y, por otro, acelera el 'return to play'".

En este sentido, recientemente se ha publicado una investigación (Scott et al., 2017) en la que se propone un entrenamiento de 3 semanas combinando 'motor imagery' y 'observación de la acción' a la misma vez. Esto es, observar a través de un vídeo la realización del ejercicio de 'Nordic Hamstring' a la vez que el sujeto se imagina a él mismo realizándolo.

Este tipo de trabajo ha demostrado ser bastante positivo [10,11] ya que se ha comprobado a través de diferentes estudios de imágenes cerebrales que observar un ejercicio a la vez que uno se imagina realizándolo, genera mayores activaciones en regiones cortico-motoras comparándolo con las acciones únicamente imaginadas [11–20] (sin observación de la acción).

A través de este tipo de entrenamiento se consiguió incrementar la fuerza excéntrica de los flexores de rodilla del lado dominante (en este caso el derecho), posiblemente debido a la dominancia del hemisferio izquierdo durante la simulación motora. También ess probable que los sujetos llevasen la atención hacia el miembro inferior dominante durante la realización de 'motor imagery' (figura 1).